Coincidir

Sus ojos eran verdes y risueños.

Ahí podría quedar.

Hasta ahí llegaría la descripción de tales órganos esenciales.

Pero no era cualquier verde y no era cualquier risa. 

Eran de un verde tan claro y directo, con una apariencia tan prístina: eran aventura y vida en estado líquido.

Sabía que esos ojos podían expresar mucho, podían recitar poemas, brillar con amor y complicidad, arder con furia y con pasión. 

Sin embargo, su estado natural era la diversión. 

Las arruguitas a su alrededor los delataban, esa luz conocedora lo confirmaba.

Ojos de jade líquido.

Ojos de matices secretos, que una vez me fueron revelados.

Ojos de amante y amado.

Ojos que aún veo en mis sueños.

Ojos que no volverán a mirarme ni con humor, ni con ira, ni con amor, ni con pasión.

Ojos que perdí, mirada que me perdió a mí.

Ojos que, esperando equivocarme, aseguro que recordaré hasta el último aliento que escape de mi ser.

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Poema en prosa escrito el 08 de junio de este año durante el taller virtual "Escritura del Trauma y la Memoria", impartido por el escritor Oswaldo Estrada. Este es el escrito que surgió aquel día de los confines de mi memoria y que releí, revisé y decidí publicar hoy, 27 de julio. Sin más que añadir, me despido.


Con cariño, 

Sofi.

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