¿Y ahora qué?
Me acabé de cepillar los dientes, hice mi rutina de skincare, me puse protector solar en la cara y estaba a punto de salir a tender la ropa para que se seque cuando algo hizo clic en mi cabeza. Creo que ya sé cómo empezar mi siguiente post, pensé. Así que, aquí vamos: Esta semana he estado pensando muchísimo sobre qué escribir a continuación en este espacio. Me he estado poniendo presión a pesar de haberme comprometido a no hacerlo. Siento que tengo que escribir cosas maravillosas y fascinantes. Siento que debo escribir en orden la historia de cómo decidí escribir mi primer libro, cómo elegí sobre qué sería y por qué. Sin embargo, no tengo ganas de ir por ahí, no se siente natural. Mis pensamientos no suelen ser así de ordenados, ni mi vida. No que sea caótica, tampoco. Tengo mi rutina diaria que me mantiene cuerda con cambios inesperados que me mantienen viva. Pero siempre he sentido que mi mente va mucho más rápido que mi cuerpo, que mis manos al escribir. Para tratar de darle estruc...