Coincidir
Sus ojos eran verdes y risueños. Ahí podría quedar. Hasta ahí llegaría la descripción de tales órganos esenciales. Pero no era cualquier verde y no era cualquier risa. Eran de un verde tan claro y directo, con una apariencia tan prístina: eran aventura y vida en estado líquido. Sabía que esos ojos podían expresar mucho, podían recitar poemas, brillar con amor y complicidad, arder con furia y con pasión. Sin embargo, su estado natural era la diversión. Las arruguitas a su alrededor los delataban, esa luz conocedora lo confirmaba. Ojos de jade líquido. Ojos de matices secretos, que una vez me fueron revelados. Ojos de amante y amado. Ojos que aún veo en mis sueños. Ojos que no volverán a mirarme ni con humor, ni con ira, ni con amor, ni con pasión. Ojos que perdí, mirada que me perdió a mí. Ojos que, esperando equivocarme, aseguro que recordaré hasta el último aliento que escape de mi ser. --- Poema en prosa escrito el 08 de junio de este año durante el taller virtual "E...